Este fin de semana tocaba la Clásica Internacional de los Lagos de Covadonga con sede en Cangas de Onis (Asturias). Allá que partieron cuatro componentes de YO PROPONGO… como sucedió en años posteriores.
La cicloturista comenzó cuando partimos desde Ubrique a Cangas de Onis con un recorrido de 1000 kilómetros aproximadamente. Esto conllevó acumular en nuestros cuerpos nueve horas de largo viaje, con sus correspondientes madrugones, pero merecía la pena.

Así que tras superar los kilómetros indicados alcanzamos nuestro punto de destino a las 13 p.m. del viernes. La hora de llegada fue excepcional en comparación con años anteriores en los que se superaron las 16 p.m. de la tarde. Ante tan abundante tiempo por delante para instalarnos en el lugar del alojamiento, comer y recoger los dorsales decidimos, o más bien decidió uno de nosotros por todos, que había que salir a dar una vueltecita de estiramiento a pesar de las 9 horas de viaje, el madrugón de las cuatro de la mañana y el estado del cielo, cubierto de nubes negras con muy, muy mala pinta. Pero como todos sabemos y, diciéndolo finamente, o jugamos todos con la muñeca o la muñeca va al río, así que nos fuimos a pedalear a eso de las 16 p.m. tras una abundante comida en plan buffet.
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| El Fito y los Fitipaldis |
El destino elegido para tal obligada salida fue coronar el Puerto del Fito por su cara más suave, pues no era plan de calentarse demasiado para lo que nos iba a esperar el sábado. Con partida de Cangas de Onis nos dirigimos hacia Arrionda y desde este pueblo comenzaba una ascensión de nueve kilómetros rodeado de un paisaje verde espectacular. La rutita nos dio para echar fotos, pasar frío, divisar las vistas que ofrecía el alto del Fito y hacer unos 40 kilómetros, incluyendo el paseito que nos dimos por el pabellón donde se recogen los dorsales y donde los futuros participantes miraban con envidia, al igual que nosotros en años anteriores, como cuatro tíos habían tenido la posibilidad de salir a rodar el día antes de la Ciclo.
Después del paseo ducha, nuevamente al pabellón a recoger el dorsal y a comer en un restaurante de San Juan de Parrés como en años anteriores, pero esta vez cambiando el sábado por el viernes.
Justo tras recoger el dorsal y mientras nos dirigíamos a comer comenzó a llover con intensidad. Lluvia que se mantuvo durante el resto de la noche.
Después de cenar para la posada donde tocaba descansar para afrontar el duro día que nos iba a tocar pasar el sábado, dado que la posibilidad de que nos tocara un día de lluvia era de un 99,99%.
A eso de las 7:30 a.m. en punta y tras mirar por la ventana, lo esperado, agua. Carretera empapada y un chirimiri de fondo. Bueno podía ser peor, por lo menos eso pensamos, para animarnos, pues toda el agua nos parecía poca.
Con todo listo nos dirigimos a coger las bicicletas para irnos a la línea de salida bajo el manto de fina agua, pero cual fue nuestra sorpresa que al coger las bicicletas nos encontramos con que uno de nosotros tenía pinchada la rueda delantera. A marchas forzadas y con la hora en el culo solventamos el pinchazo y a eso de las 9 a.m., justo minutos antes de iniciarse la salida, allí que estábamos, casi al final del numeroso y sorprendente pelotón, aun a pesar del día que se había presentado.
Tras tres o cuatro minutos de dar el pistoletazo de salida comenzamos a movernos, dada nuestra posición en el pelotón. Durante dicho arranque decidimos tomarnos la cicloturista con cautela, dado la peligrosidad de la carretera por la lluvia.
A los pocos kilómetros de partir nos dividimos en dos grupos, Mr.Candelita y los otros tres por detrás agrupados. Tras el transcurso de los kilómetros la situación empeoraba por la lluvia, pues la intensidad de ésta era bastante notable. Empapados y con una temperatura de unos 6 ºC comenzábamos a sufrir más de lo recomendado y necesario.
Tras los primeros 50 kilómetros iniciamos la subida del primer puerto (La Tornería) comenzaba el primer suplicio del día, la bajada, la cual realizamos con mucha prudencia y en la que nos dejábamos los frenos de forma alarmante.
Luego tras dicha bajada enlazamos con el segundo puerto del día, La Robellada. La cosa seguía igual, incluso empeoraba. Justo en la cima de dicho puerto se encontraba el último avituallamiento sólido, donde dos de los tres componentes que realizaban la Ciclo decidieron pararse para comer algo y afrontar con energía la subida de Los Lagos.
El otro componente decidió continuar, pues les dio a entender que se iba directamente para la posada y que no iba a realizar la subida, pues se había quedado sin zapatas de freno y además no estaba por la labor de acordar el resto de su vida de la bajada que tuvo que realizar en la Ciclo de los Lagos del 2012.
Así que con una baja en el grupo los tres compañeros realizaron una fantástica ascensión en este puerto de fuera de categoría y bajo una densa niebla que les impidió disfrutar de las duras rampas que se iban encadenando tras la Huesera y Mirador de la Reina, lo cual no les vino nada mal a los dos novatos de este año, pues ojos que no ven corazón que no siente.
Tras cruzar la meta ahora les quedaba lo más duro una fuerte bajada a menos de 5 ºC, mojados y con unos frenos que se resistían a frenar ante las fuertes pendientes.
Finalmente llegamos todos sanos y salvos a la posada para ducharnos, recuperar la temperatura corporal y vestirnos para ir a recoger los diplomas al pabellón y comernos el preñao (bocadillo típico de la zona).
Luego por si no fue poco subimos en coche a los Lagos, dado que la niebla había desaparecido y había que mostrarle a los novatos lo que habían subido. Y de ahí para la posada, pues tras la dura mañana pasada no había fuerzas para más, solamente para tenderse en la cama, ver la final de la Copa de Europa, cenar, dormir y esperar la hora de la partida del domingo.
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| Sólo les falta la mano en el pecho |
Un fin de semana que a pesar del mal día del sábado mereció la pena y que sin duda volveríamos a repetir. Por cierto parece ser que la lluvía nos persiguió hasta Ubrique, pues a eso de las 18 p.m. del domingo unos de los cuatro viajantes, dado que no tuvo suficiente con el viaje de vuelta, se dio una vueltecita por el Puente Barrias con su burra para darle de beber de nuevo, ya que por lo visto el viernes no tuvo bastante.
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| Y eso que la burra casi se ahoga el sábado |
Por último queremos agradecer a los compañeros las muestras de interés y apoyos que nos han mostrado durante nuestra aventura por tierras Asturianas.
BY YO PROPONGO…