Segundo día del espléndido puente y a la hora fijada, cinco unidades preparadas para afrontar los 130 kilómetros propuestos para esta jornada. Ante nosotros, una ruta con un perfil prácticamente llano, exceptuando los ligeros sube-baja de la carretera que une el cruce de las Cabezas con la carretera de Utrera, y el tramo final de la ruta, con dos subidas de cierta importancia.
Comenzamos con un ritmo bastante alegre, desafiando nuevamente al genio de la manzana en las subidas, pero sin roturas importantes del grupo, no al menos hasta comenzar con ciertos relevos en la recta que nos conduce a Villamartín, donde desgraciadamente el pequeño grupo se rompe en dos. Así, tomamos dirección a la carretera de las Cabezas, con relevos de un minutito que impedirían el reagrupamiento del grupo. Poco a poco, nos adentramos en la niebla que nos sorprendió en la carretera de las cabezas, y viendo que las dos unidades de cola no se acercaban, prosiguieron los relevos a minutito, aumentando así la diferencia entre ambos grupos. Tras girar en dirección a Montellano, breve descanso y de nuevo más relevos, y lo que es peor, cada vez de mayor intensidad, no en vano, la media rondaba los 31 km/h , hasta llegar el momento en el que dabas gracias a que te tocaba tirar a ti, puesto que ibas más descansado que a rueda del compañero… Así, completamos el ondulado tramo de 25 kilómetros y pusimos rumbo a la venta de Puerto Serrano, donde era obligada la parada para comer de buenas maneras y reunir de nuevo al grupo.
Tras el aprovisionamiento, aparece el cuarto miembro del grupo, que nos indica que tiene compromisos familiares y que continua el camino. Concluimos de comer, estiramos, comentamos, nos miramos… en fin, ¿dónde está el 5º miembro? Decidimos volver un poco de camino atrás para su encuentro, pero llegamos a Montellano y no aparece, incertidumbre total por su paradero, así que a intentar localizarlo usando teléfonos públicos (¿pará qué voy a llevar el móvil? Seguro que lo llevan otros…). Tras no conseguir contactar con el individuo, ¿realizamos el camino de regreso por dónde hemos venido?, finalmente, tras preguntar a varios coches del sentido opuesto por el paradero del compañero, y viendo que nadie lo había visto, ponemos rumbo a Ubrique por el camino inicialmente propuesto, ahorrándonos unos kilómetros que nos habrían puesto en un compromiso a más de uno…
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| ¿Dónde está Wally? |
Volvemos, con la incertidumbre en el cuerpo, concentrados en el camino, y con los habituales relevos, pero ya al fin de forma más sosegada (menos mal!). A falta de sólo cinco kilómetros de Ubrique, con la última puntillita por delante, nos cruzamos con el cuarto miembro del grupo, nos indica que el quinto miembro había decidido tomar un camino más llevadero para mitigar el cansancio acumulado de todo el día de ayer, alivio al conocer su paradero, pero sin entender por qué no nos lo había indicado antes.
Finalmente, de vuelta a casa con 143 kilómetros , 4 horas y 50 minutos y 29,4 km/h de media.
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| ¡Mic Mic! |
BY YO PROPONGO...


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